Llegar y
subir las escaleras por la mañana con el firme convencimiento de que
es lo correcto. Esas escaleras que no sabes qué tienen: estás en
forma pero notas como las piernas no quieren seguir levantándote...
y sigues. Sigues porque esperas que esa persona que, momentos después
entra en la misma aula que tú, te cuente alguna cosa interesante,
que te dea el “poder del conocimiento” sobre lo que pretendes ser
en un futuro... porque el problema no es tener, es ser... o a veces
es lo que parece.
Idiota de
mi que sigo una rutina más o menos precisa para una causa que creo
deber y con la que creo estar en lo cierto: despierto, desayuno, a
clase, vuelvo, como, algo de informática o juegos, estudio, deporte,
ceno y para cama. Otro día de mi vida con esta rutina, otra vez a
empezar igual que ayer y antes de ayer y antes de antes de ayer. Y
otra vez estas sillas que están acopladas a la mesa del de atrás...
qué puto asco, joder, cómo odio esta aula.
Volviendo
la vista por la puerta, por ahí entra ella (en este caso mujer pero
ya me he topado en mi existencia con mujeres, hombres y putos
animales... que también hay). La misma cara amigable “de siempre”,
entrada en años y con paso ligero que se acerca al encerado a
comenzar la gran e importante “SESIÓN MAGISTRAL”... agárrame
esta, que vienen curvas.
Si tienes
la mínima intención de conocer un poco la ciencia (debo de aclarar
que esto se cuenta desde una ingeniería) esta no es tu clase. No,
aquí no vas a aprender nada, esto es más una clase de inglés pero
en física, no porque se dea en la maravillosa lengua anglosajona,
sino porque es una clase de X ciencia (me niego a manchar el nombre
de algo tan bonito) pero con mecánica de estudio de chapatoria.
Ahí es
donde quiero llegar, porque, ¿dónde se ha visto que en una
asignatura en la que se pretende enseñar algo de física (ups) te
den todo de forma que semejes una mecánica del tipo “toma A y B y
calcúlame C haciendo siempre las siguientes operaciones
matemáticas”?. Pero esa mecánica (desastrosa para cualquier
estudiante de alguna ciencia, o trozos de varias en mi caso) no te
exima de pedir en las pruebas conocimientos que pidan un
entendimiento más profundo como: ¿de dónde sale tal concepto? o de
pedir las famosas e incomprendidas DE-MOS-TRA-CIO-NES (así, por
partes, para no atragantarse como a muchos nos pasa al leer tal
vocablo en el papel de la prueba).
No es lo
que parece: no me refiero a que tenga que darme todos los
conocimientos relativos al tema, para eso ya está la biblioteca (o
internet) y el cuchillo jamonero de mi abuela. Pero al menos, de lo
que expliques, y viendo tus exámenes, no me jodas (que no eres mi
tipo) y explica de donde lo sacas.
Ya, a
estas alturas del “fregado” , llega a mi la hoja, la hoja de
firmas... ¿es que no sabes que soy campeón internacional de tocarme
el mango a dos manos y confundir peras con naranjas?: la cara de un
profesor no puede ser mayor cuando, teniendo una clase desmotivadora
para alguien que tenga una mínima curiosidad, te pide que asistas
amenazándote con rebajarte la nota (aún encima, el sistema te
obliga a estudiar para aprobar y no para aprender). Aún con todo lo
anterior pides que venga a clase cuando puedo a prender más en esta
hora y media en la biblioteca.
La culpa
es mía, quizás soy demasiado idealista para este mundo, quizás
debería de estar estudiando una ciencia pura, quizás debería
ponerle un trasatlántico de velas a San Judas Tadeo (patrón de
causas imposibles, soy ateo... ¿comprendes?) o puedo sencillamente
mandarla a que meta los dedos en el enchufe a Miss
Yosoyquienparteelbacalaoysinotegustamismétodosahívieneuncinquillo
Conmuchasuerte Socapullo.
La culpa
ha de ser mía, sí, de querer aprender algo sobre cómo funciona el
mundo (no el de los hombres, el de lo real, el que mañana nos atrae
un meteorito y nos manda a la mierda con más razón que nunca).